La resección o ablación endoscópica de lesiones duodenales es el tratamiento de elección para lesiones neoplásicas superficiales del duodeno (adenomas, adenomas de la ampolla de Vater, pólipos hamartomatosos, lesiones displásicas) en pacientes seleccionados. El duodeno presenta características anatómicas especiales que hacen que la resección endoscópica sea técnicamente más exigente que en otras localizaciones: la pared duodenal es más delgada, la irrigación es más generosa (mayor riesgo de sangrado), y la proximidad de la vía biliopancreática requiere precaución adicional.
Las técnicas disponibles incluyen la mucosectomía (EMR, Endoscopic Mucosal Resection) con inyección submucosa previa, la disección de submucosa endoscópica (ESD) para lesiones que requieren resección en bloque, y la ablación con plasma de argón (APC) para lesiones planas residuales o de bajo riesgo. Para los adenomas de la ampolla de Vater, la ampullectomía endoscópica (resección de la ampolla) es una técnica específica con indicaciones propias (ver proc. 51).
Las lesiones duodenales de mayor tamaño (>30 mm), con sospecha de infiltración submucosa profunda o malignidad invasiva, generalmente se derivan a valoración quirúrgica (duodenopancreatectomía o resección segmentaria duodenal).
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La resección o ablación endoscópica de lesiones duodenales es el tratamiento de elección para lesiones neoplásicas superficiales del duodeno (adenomas, adenomas de la ampolla de Vater, pólipos hamartomatosos, lesiones displásicas) en pacientes seleccionados. El duodeno presenta características anatómicas especiales que hacen que la resección endoscópica sea técnicamente más exigente que en otras localizaciones: la pared duodenal es más delgada, la irrigación es más generosa (mayor riesgo de sangrado), y la proximidad de la vía biliopancreática requiere precaución adicional.
Las técnicas disponibles incluyen la mucosectomía (EMR, Endoscopic Mucosal Resection) con inyección submucosa previa, la disección de submucosa endoscópica (ESD) para lesiones que requieren resección en bloque, y la ablación con plasma de argón (APC) para lesiones planas residuales o de bajo riesgo. Para los adenomas de la ampolla de Vater, la ampullectomía endoscópica (resección de la ampolla) es una técnica específica con indicaciones propias (ver proc. 51).
Las lesiones duodenales de mayor tamaño (>30 mm), con sospecha de infiltración submucosa profunda o malignidad invasiva, generalmente se derivan a valoración quirúrgica (duodenopancreatectomía o resección segmentaria duodenal).
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: 8 horas sin sólidos; 4 horas sin líquidos.
ANTICOAGULANTES: Informe todos sus medicamentos; pueden requerir ajuste.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO: Sedación impide conducir 12 horas post-procedimiento.
Informar alergias a medicamentos o anestésicos.
Traer estudios previos: informe de gastroscopia con biopsias, TAC o RMN abdominal si disponible.
Con el paciente sedado, el gastroscopio avanza hasta el duodeno. El gastroenterólogo evalúa la lesión con cromoendoscopia o imagen de banda estrecha (NBI). Tras inyección submucosa (en EMR), se reseca la lesión con asa de diatermia o, en ESD, se diseca la submucosa bajo visión directa. Se obtiene la muestra y se verifica la hemostasia antes de retirar el instrumento.
El médico informa los hallazgos y el resultado técnico al finalizar. Informe disponible el mismo día.
⚠️ El paciente es responsable de reclamar los resultados de patología en el laboratorio de patología en el tiempo indicado, y de solicitar la consulta de control para su entrega e interpretación.
Consulte de urgencia si presenta:
El duodeno tiene la pared más delgada del tubo digestivo superior, una circulación vascular muy densa (mayor riesgo de sangrado) y está íntimamente relacionado con la vía biliopancreática. Además, la posición fija del duodeno (retroperitoneal) hace que las perforaciones en esta zona sean potencialmente más graves. Todo ello requiere una técnica endoscópica especialmente cuidadosa.
No necesariamente. La indicación de resección depende del tamaño, el grado de displasia y la localización del adenoma. Los adenomas pequeños con displasia leve pueden ser controlados endoscópicamente. Los adenomas con displasia de alto grado o mayor de 10-15 mm generalmente tienen indicación de resección. El gastroenterólogo evaluará cada caso individualmente.
La pancreatitis post-procedimiento es un riesgo en resecciones periampulares (cerca de la papila), donde la manipulación puede afectar al orificio pancreático. Para lesiones duodenales alejadas de la ampolla, el riesgo de pancreatitis es mucho menor. El médico explicará este riesgo específicamente según la localización de la lesión.
Si en la biopsia del material resecado se evidencia tejido neoplásico en los márgenes (resección incompleta), el médico puede proponer una segunda sesión de ablación con APC para eliminar el tejido residual, o bien una nueva resección endoscópica. La decisión depende del tipo histológico y del grado de displasia.
Sí. Se requiere endoscopia de control para verificar la cicatrización completa y descartar tejido residual o recidiva, habitualmente a los 3-6 meses de la resección. La frecuencia posterior depende del tipo de lesión y de los hallazgos en los controles iniciales.
«Tenía un adenoma grande en el duodeno. El gastroenterólogo lo resecó endoscópicamente en una sesión de 45 minutos. La alternativa habría sido una operación mayor. El resultado de la patología fue benigno con resección completa. Llevo dos años con controles endoscópicos limpios.»