La resección endoscópica de la mucosa del esófago (EMR, por sus siglas en inglés Endoscopic Mucosal Resection) o mucosectomía esofágica es una técnica endoscópica avanzada que permite extirpar lesiones superficiales del esófago —limitadas a la mucosa y la submucosa superficial— de forma completa y con márgenes controlados, sin necesidad de cirugía. Es el tratamiento de elección para lesiones precancerosas y cancerosas tempranas del esófago que cumplen los criterios de resección endoscópica.
La técnica consiste en la inyección de solución salina o solución viscosa en la submucosa bajo la lesión para elevarla («almohadilla submucosa»), seguida de la resección con un lazo de polipectomía o mediante la técnica de cap-EMR (usando un capuchón transparente en el extremo del endoscopio). La disección endoscópica de la submucosa (ESD) es la variante más avanzada, que permite la resección en un solo bloque de lesiones más grandes o que afectan áreas más extensas, pero requiere mayor experiencia técnica y tiempo de procedimiento.
Todo el tejido extirpado se envía al laboratorio de patología para análisis histopatológico detallado con evaluación de márgenes, profundidad de invasión y grado de diferenciación. Este análisis determina si la resección fue completa (curativa) o si se requiere tratamiento adicional.
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La resección endoscópica de la mucosa del esófago (EMR, por sus siglas en inglés Endoscopic Mucosal Resection) o mucosectomía esofágica es una técnica endoscópica avanzada que permite extirpar lesiones superficiales del esófago —limitadas a la mucosa y la submucosa superficial— de forma completa y con márgenes controlados, sin necesidad de cirugía. Es el tratamiento de elección para lesiones precancerosas y cancerosas tempranas del esófago que cumplen los criterios de resección endoscópica.
La técnica consiste en la inyección de solución salina o solución viscosa en la submucosa bajo la lesión para elevarla («almohadilla submucosa»), seguida de la resección con un lazo de polipectomía o mediante la técnica de cap-EMR (usando un capuchón transparente en el extremo del endoscopio). La disección endoscópica de la submucosa (ESD) es la variante más avanzada, que permite la resección en un solo bloque de lesiones más grandes o que afectan áreas más extensas, pero requiere mayor experiencia técnica y tiempo de procedimiento.
Todo el tejido extirpado se envía al laboratorio de patología para análisis histopatológico detallado con evaluación de márgenes, profundidad de invasión y grado de diferenciación. Este análisis determina si la resección fue completa (curativa) o si se requiere tratamiento adicional.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: 8 horas sin sólidos; 4 horas sin líquidos.
ANTICOAGULANTES: Deben suspenderse con suficiente anticipación (5-7 días para warfarina; 3-5 días para antiagregantes). Siempre bajo indicación médica explícita.
IBP: El médico puede indicar iniciar o continuar inhibidores de bomba de protones antes del procedimiento.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO: La sedación o anestesia general impide conducir.
Traer todas las endoscopias previas e informes de patología anteriores para comparación.
Con el paciente bajo anestesia o sedación profunda, el endoscopio se introduce hasta localizar la lesión. Se inyecta solución en la submucosa para elevar la lesión ("efecto almohadilla"). Se extirpa con lazo de polipectomía (cap-EMR) o mediante disección progresiva de la submucosa (ESD). Se verifica la hemostasia del defecto mucoso resultante. El tejido extirpado se orienta y se envía al laboratorio de patología.
El gastroenterólogo comenta los hallazgos al finalizar. El informe endoscópico con imágenes está disponible el mismo día. Los resultados histopatológicos del laboratorio de patología —incluyendo evaluación de márgenes y profundidad de invasión— estarán listos en 6 a 14 días hábiles.
⚠️ El paciente es responsable de reclamar los resultados de patología en el laboratorio de patología en el tiempo indicado, y de solicitar la consulta de control o seguimiento para su entrega e interpretación.
Consulte de urgencia si presenta:
La mucosectomía (EMR) extirpa la lesión en uno o varios fragmentos usando un lazo de polipectomía, siendo más rápida y técnicamente menos exigente. La disección endoscópica de la submucosa (ESD) permite la resección de la lesión en un solo bloque («en bloc»), independientemente del tamaño, mediante la disección progresiva del tejido submucoso con un bisturí electroquirúrgico. La ESD tiene mayor tasa de resección completa pero mayor duración y riesgo. La elección depende del tamaño, localización y características de la lesión.
Puede serlo, dependiendo del resultado histopatológico. Si el análisis del tejido extirpado confirma que los márgenes de resección están libres de lesión (márgenes negativos) y que la profundidad de invasión no supera la mucosa (T1a), la resección endoscópica se considera curativa en la mayoría de los casos. Si hay afectación de márgenes o invasión submucosa profunda (T1b), el médico evaluará la necesidad de tratamiento complementario (ablación, nueva resección o cirugía).
Existe un riesgo de recurrencia local, especialmente cuando la resección fue fragmentada (piecemeal EMR) en lugar de en bloque. Por eso el gastroenterólogo programa endoscopias de vigilancia a intervalos específicos (generalmente a los 3-6 meses y anualmente) para detectar cualquier recurrencia o lesión sincrónica tempranamente. La vigilancia endoscópica regular post-mucosectomía es fundamental para garantizar los resultados a largo plazo.
La primera endoscopia de control generalmente se realiza entre 3 y 6 meses después de la mucosectomía para evaluar la cicatrización del defecto mucoso y descartar recurrencia local. Las endoscopias de seguimiento posteriores suelen programarse anualmente durante los primeros 3-5 años. El intervalo específico depende del resultado histopatológico, el tipo y localización de la lesión, y los factores de riesgo del paciente.
Sí, la estenosis cicatricial post-mucosectomía o post-ESD es una complicación tardía posible, especialmente cuando la resección afecta más del 75% de la circunferencia del esófago. Se manifiesta como dificultad progresiva para tragar y se trata con dilataciones endoscópicas seriadas. Para prevenirla, en resecciones extensas el médico puede indicar corticoides tópicos o inyectados durante el procedimiento. Cualquier dificultad para tragar post-procedimiento debe reportarse al gastroenterólogo.
«Me dijeron que tenía una lesión temprana en el esófago y que podían quitarla por endoscopia sin cirugía. No lo podía creer. El procedimiento fue bajo anestesia y cuando desperté el médico me mostró las fotos y me explicó que la había extirpado completa. La patología confirmó que los bordes estaban libres. Evité una cirugía de esófago. Todavía no termino de creer la precisión de esta tecnología.»