La manometría anorrectal de alta resolución es el estudio funcional de referencia para la evaluación de los trastornos del suelo pélvico y de los esfínteres anales. Mediante una sonda delgada con múltiples sensores de presión que se introduce suavemente por el canal anal, el gastroenterólogo o el especialista en motilidad digestiva registra de forma simultánea las presiones del esfínter anal interno, el esfínter anal externo, el canal anal y el recto en reposo y durante diferentes maniobras: contracción voluntaria, pujo, tos y distensión rectal con balón.
Esta información permite diagnosticar con precisión condiciones como la incontinencia fecal (pérdida involuntaria de heces o gases), la disinergia del piso pélvico o anismo (en la que los músculos del suelo pélvico se contraen en lugar de relajarse durante la defecación), la hipersensibilidad rectal, el megacolon o la enfermedad de Hirschsprung, entre otras. También es fundamental para determinar si un paciente es candidato a biofeedback anorrectal, una terapia de rehabilitación muscular altamente efectiva para la incontinencia y ciertos tipos de estreñimiento funcional.
El estudio se realiza sin sedación, es ambulatorio y tiene una duración aproximada de 30 a 45 minutos. Los resultados se interpretan según los criterios internacionales de la Clasificación de Londres para trastornos de la función anorrectal (IAPWG/London Classification), garantizando el más alto estándar diagnóstico. El procedimiento es seguro, de baja molestia y proporciona información clínica que orienta directamente las decisiones de tratamiento.
La manometría anorrectal de alta resolución es el estudio funcional de referencia para la evaluación de los trastornos del suelo pélvico y de los esfínteres anales. Mediante una sonda delgada con múltiples sensores de presión que se introduce suavemente por el canal anal, el gastroenterólogo o el especialista en motilidad digestiva registra de forma simultánea las presiones del esfínter anal interno, el esfínter anal externo, el canal anal y el recto en reposo y durante diferentes maniobras: contracción voluntaria, pujo, tos y distensión rectal con balón.
Esta información permite diagnosticar con precisión condiciones como la incontinencia fecal (pérdida involuntaria de heces o gases), la disinergia del piso pélvico o anismo (en la que los músculos del suelo pélvico se contraen en lugar de relajarse durante la defecación), la hipersensibilidad rectal, el megacolon o la enfermedad de Hirschsprung, entre otras. También es fundamental para determinar si un paciente es candidato a biofeedback anorrectal, una terapia de rehabilitación muscular altamente efectiva para la incontinencia y ciertos tipos de estreñimiento funcional.
El estudio se realiza sin sedación, es ambulatorio y tiene una duración aproximada de 30 a 45 minutos. Los resultados se interpretan según los criterios internacionales de la Clasificación de Londres para trastornos de la función anorrectal (IAPWG/London Classification), garantizando el más alto estándar diagnóstico. El procedimiento es seguro, de baja molestia y proporciona información clínica que orienta directamente las decisiones de tratamiento.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
ENEMA DE LIMPIEZA: El día del procedimiento, aplicar un enema rectal de limpieza 1 a 2 horas antes de la cita, para vaciar el recto y asegurar una medición precisa.
DIETA: No se requiere ayuno. Puede comer normalmente el día del estudio.
MEDICAMENTOS: No suspender medicamentos habituales a menos que el médico lo indique. Informar si toma laxantes, medicamentos para la vejiga o cualquier fármaco que pueda afectar la función intestinal.
ROPA CÓMODA: Use ropa holgada y fácil de retirar en la región inferior del cuerpo.
El procedimiento no requiere anestesia ni sedación; el paciente permanece consciente y colabora activamente durante el estudio.
El paciente se coloca en posición lateral izquierda sobre la camilla, con las rodillas levemente flexionadas. El técnico introduce suavemente la sonda de manometría anorrectal por el canal anal. Una vez posicionada, el gastroenterólogo guía al paciente en una serie de maniobras estandarizadas: reposo (medición de presión basal), contracción voluntaria máxima del esfínter, maniobra de pujo, prueba de tos y distensión rectal progresiva con balón para evaluar la sensibilidad y la capacidad del recto. El paciente está consciente y colabora activamente durante todo el estudio.
El gastroenterólogo revisará los registros de presión durante el estudio. El informe diagnóstico completo, con la interpretación basada en la Clasificación de Londres para trastornos anorrectales, estará disponible en 1 a 3 días hábiles. En algunos casos el médico puede comentarle los hallazgos más relevantes al finalizar el procedimiento.
⚠️ El paciente es responsable de reclamar sus resultados en el tiempo indicado y de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los mismos.
La manometría anorrectal es un procedimiento seguro y de muy baja morbilidad. Consulte con su médico o venga a urgencias si presenta:
La gran mayoría de los pacientes la toleran bien. La sonda es delgada y se introduce suavemente; puede producir una sensación de presión o llenura similar a la del deseo de defecar, pero no es dolorosa en condiciones normales. Las maniobras con el balón generan sensaciones de distensión rectal controladas que el paciente debe describir al especialista (en qué momento siente la primera sensación, el deseo de defecar y el deseo urgente). La cooperación activa del paciente es clave para obtener resultados de calidad.
Su médico la indicó porque sus síntomas sugieren un trastorno de la función del canal anal, el esfínter o el piso pélvico que no puede diagnosticarse solo con una endoscopia o una imagen. La manometría evalúa la función muscular y nerviosa de estos tejidos: qué tan fuerte aprietan los esfínteres, si se relajan correctamente al defecar, cómo percibe el recto el llenado y si los músculos del piso pélvico se coordinan adecuadamente. Este diagnóstico funcional es esencial para elegir el tratamiento correcto.
Son estudios completamente distintos, aunque usan tecnología similar. La manometría esofágica evalúa los músculos del esófago para diagnosticar trastornos de la deglución, mientras que la manometría anorrectal evalúa los músculos del canal anal y el recto para diagnosticar trastornos de la continencia y la defecación. Una no reemplaza a la otra: se indican para síntomas y diagnósticos diferentes. Ambas se realizan sin sedación y tienen una duración similar.
Generalmente no. A diferencia de la manometría esofágica, la anorrectal no requiere suspender medicamentos específicos como procinéticos o antisecretores. Sin embargo, debe informar al médico sobre todos los fármacos que toma, especialmente laxantes, antidiarreicos (loperamida), medicamentos anticolinérgicos o cualquier sustancia que afecte la función intestinal o muscular. El médico evaluará si alguno de ellos podría interferir con los resultados y le indicará si debe hacer algún ajuste.
El biofeedback anorrectal es una terapia de rehabilitación del piso pélvico que enseña al paciente a coordinar correctamente los músculos del canal anal durante la defecación y la continencia, utilizando señales visuales o sonoras del equipo de manometría como retroalimentación en tiempo real. Los resultados de la manometría anorrectal determinan exactamente qué músculo falla y cómo: ¿el esfínter está débil (incontinencia)? ¿se contrae cuando debería relajarse (disinergia)? ¿la sensibilidad rectal está alterada? Con esta información el especialista diseña un programa de biofeedback personalizado y mide objetivamente el progreso en cada sesión.
Llevaba más de tres años con pérdida involuntaria de gases y a veces de heces, y me daba tanta vergüenza que ni siquiera le contaba a mi médico con claridad. Cuando el gastroenterólogo me pidió la manometría anorrectal, no sabía qué esperar. El equipo fue muy respetuoso y discreto durante todo el procedimiento. Al ver los resultados, el médico me explicó exactamente qué músculo estaba fallando y por qué. Con el biofeedback que me indicaron, en tres meses mejoré muchísimo. Por fin tengo mi vida de vuelta.