El drenaje biliar endoscópico es el procedimiento mediante el cual se restablece el flujo de bilis desde el hígado hacia el duodeno a través de la colocación de un dispositivo (stent o prótesis) en la vía biliar, accediendo a través de la papila de Vater durante una CPRE. Es la primera línea de tratamiento para la ictericia obstructiva de origen benigno o maligno cuando la desobstrucción quirúrgica no es posible o no es la opción inmediata.
Los stents biliares pueden ser plásticos (económicos, deben cambiarse cada 3-6 meses) o metálicos autoexpandibles (SEMS, mayor duración, de elección en obstrucciones malignas irresecables). El drenaje biliar se complementa frecuentemente con la esfinterotomía (corte de la papila) para facilitar el acceso y la colocación del dispositivo.
La indicación más frecuente es la ictericia obstructiva por cáncer de páncreas, colangiocarcinoma o metástasis hiliares, así como las estenosis benignas de la vía biliar (post-quirúrgicas, por pancreatitis crónica, por colangitis esclerosante primaria). El éxito técnico en centros especializados supera el 90%.
Tenemos convenio con todas las entidades de medicina prepagada y pólizas de salud en Colombia. El detalle por procedimiento y plan tarifario — cobertura de usuario aplican términos y condiciones.
El drenaje biliar endoscópico es el procedimiento mediante el cual se restablece el flujo de bilis desde el hígado hacia el duodeno a través de la colocación de un dispositivo (stent o prótesis) en la vía biliar, accediendo a través de la papila de Vater durante una CPRE. Es la primera línea de tratamiento para la ictericia obstructiva de origen benigno o maligno cuando la desobstrucción quirúrgica no es posible o no es la opción inmediata.
Los stents biliares pueden ser plásticos (económicos, deben cambiarse cada 3-6 meses) o metálicos autoexpandibles (SEMS, mayor duración, de elección en obstrucciones malignas irresecables). El drenaje biliar se complementa frecuentemente con la esfinterotomía (corte de la papila) para facilitar el acceso y la colocación del dispositivo.
La indicación más frecuente es la ictericia obstructiva por cáncer de páncreas, colangiocarcinoma o metástasis hiliares, así como las estenosis benignas de la vía biliar (post-quirúrgicas, por pancreatitis crónica, por colangitis esclerosante primaria). El éxito técnico en centros especializados supera el 90%.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: al menos 8 horas sin sólidos y 4 horas sin líquidos.
ANTICOAGULANTES / ANTIAGREGANTES: informe todos sus medicamentos con anticipación; pueden requerir suspensión de 5-7 días previos.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO: no podrá conducir ni tomar decisiones durante 12 horas post-procedimiento.
Traer analítica reciente: hemograma, coagulación, función hepática y renal.
Traer estudios previos: ecografía abdominal, TAC o colangioresonancia.
Informar alergias, especialmente al contraste yodado.
Bajo sedación, el duodenoscopio se introduce hasta la segunda porción del duodeno, localizando la papila de Vater. Se canula el conducto biliar con un catéter y se inyecta contraste para visualizar la vía biliar bajo fluoroscopia (colangiografía). Se identifica la obstrucción, se realiza esfinterotomía si es necesario y se coloca el stent o prótesis a través de la estenosis bajo guía fluoroscópica. Se verifica el drenaje del contraste.
El médico informa los hallazgos y la correcta posición del stent al finalizar. Informe disponible el mismo día.
⚠️ El paciente es responsable de solicitar la consulta de control para la interpretación de los resultados y el seguimiento.
Consulte de urgencia si en las 24-72 horas posteriores presenta:
La bilirrubina comienza a descender desde las primeras 24-48 horas tras el drenaje exitoso y generalmente se normaliza en 1-2 semanas. La ictericia visual de la piel y los ojos mejora progresivamente. El prurito puede tardar algo más en resolverse.
Los stents plásticos son más económicos y se retiran o cambian fácilmente, pero tienen menor duración (se obstruyen en 3-6 meses). Los stents metálicos autoexpandibles tienen mayor duración (6-12 meses o más) y mayor diámetro interno, lo que reduce la tasa de obstrucción. Los metálicos son de elección en obstrucciones malignas; los plásticos en estenosis benignas que pueden resolverse definitivamente.
No. El drenaje biliar es un tratamiento paliativo que alivia la obstrucción y sus consecuencias (ictericia, prurito, colangitis), pero no actúa sobre el tumor. En tumores resecables, el drenaje puede ser un puente para optimizar el estado del paciente antes de la cirugía. En tumores irresecables, es el tratamiento paliativo definitivo de la obstrucción biliar.
Sí. Los stents plásticos se obstruyen por lodo biliar en 3-6 meses. Los metálicos pueden obstruirse por crecimiento tumoral a través de la malla o por hiperplasia tisular. La obstrucción se manifiesta como recurrencia de la ictericia y puede requerir un nuevo procedimiento de recambio o limpieza del stent.
Sí. La pancreatitis post-CPRE es la complicación más frecuente del procedimiento, ocurriendo en el 3-5% de los casos. La mayoría son leves y se resuelven con ayuno e hidratación. Para reducir el riesgo se utilizan técnicas específicas (canulación selectiva, stent pancreático profiláctico cuando aplica, AINEs rectales pre-procedimiento). El médico tomará las precauciones según su caso.
«Me puse amarilla de un día para otro por la obstrucción de la vía biliar. El gastroenterólogo me colocó el stent esa misma semana. En 10 días la ictericia había desaparecido casi completamente. El procedimiento fue bien tolerado y sin complicaciones.»