La dilatación del esfínter anal es el procedimiento mediante el cual se amplía el canal anal y el esfínter anal interno cuando existe una estenosis o una hipertonía (exceso de tono muscular) que produce dificultad para defecar, dolor defecatorio o fisuras anales crónicas recurrentes.
Las indicaciones principales incluyen: la estenosis anal benigna post-hemorroidectomía o post-cirugía anal, la hipertonía del esfínter anal interno en pacientes con fisura anal crónica resistente al tratamiento tópico (la dilatación anal o la inyección de toxina botulínica en el esfínter interno son alternativas a la esfinterotomía quirúrgica), y la evaluación del tono y la relajación del esfínter anal en trastornos funcionales anorrectales.
El procedimiento puede realizarse con balón de dilatación hidrostática (bajo visión endoscópica), con dilatadores anales rígidos de calibre progresivo (técnica de Parks), o mediante la inyección de toxina botulínica (BOTOX) en el esfínter anal interno para producir una relajación química temporal. En UGASEND, el abordaje es endoscópico y siempre se realiza con evaluación funcional anorrectal previa cuando es posible.
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La dilatación del esfínter anal es el procedimiento mediante el cual se amplía el canal anal y el esfínter anal interno cuando existe una estenosis o una hipertonía (exceso de tono muscular) que produce dificultad para defecar, dolor defecatorio o fisuras anales crónicas recurrentes.
Las indicaciones principales incluyen: la estenosis anal benigna post-hemorroidectomía o post-cirugía anal, la hipertonía del esfínter anal interno en pacientes con fisura anal crónica resistente al tratamiento tópico (la dilatación anal o la inyección de toxina botulínica en el esfínter interno son alternativas a la esfinterotomía quirúrgica), y la evaluación del tono y la relajación del esfínter anal en trastornos funcionales anorrectales.
El procedimiento puede realizarse con balón de dilatación hidrostática (bajo visión endoscópica), con dilatadores anales rígidos de calibre progresivo (técnica de Parks), o mediante la inyección de toxina botulínica (BOTOX) en el esfínter anal interno para producir una relajación química temporal. En UGASEND, el abordaje es endoscópico y siempre se realiza con evaluación funcional anorrectal previa cuando es posible.
Enema de limpieza rectal la mañana del procedimiento.
Ayuno de 4 horas si se utilizará sedación.
Informar todos los medicamentos.
Con el paciente en posición proctológica o decúbito lateral, el gastroenterólogo evalúa el tono del esfínter anal y la localización de la estenosis. Realiza la dilatación con balón de presión progresiva o con dilatadores de calibre creciente, según la técnica indicada. Si se decide inyección de toxina botulínica, se inyectan las unidades indicadas en el músculo del esfínter anal interno bajo visión directa o guía ecográfica.
El médico informa los hallazgos al finalizar. Informe disponible el mismo día. Control en 2-4 semanas.
⚠️ El paciente es responsable de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los resultados.
Consulte de urgencia si presenta:
La dilatación anal excesiva o realizada sin control puede lesionar el esfínter anal y producir incontinencia fecal. Por esto, el procedimiento se realiza de forma controlada con presiones y diámetros progresivos y calibrados, nunca de forma forzada. La manometría anorrectal previa permite evaluar la presión basal del esfínter y definir los límites seguros de la dilatación.
La inyección de toxina botulínica en el esfínter anal interno produce una parálisis muscular temporal (2-4 meses) que reduce el tono excesivo del esfínter. Es especialmente útil en la fisura anal crónica con hipertonía esfinteriana, donde el espasmo del esfínter impide la cicatrización de la fisura. El efecto es reversible y tiene menor riesgo de incontinencia que la esfinterotomía quirúrgica.
La dilatación anal puede dar alivio temporal en la fisura anal por hipertonía, pero tiene menor eficacia que la inyección de toxina botulínica o la esfinterotomía quirúrgica lateral interna. Las guías actuales prefieren la toxina botulínica como tratamiento no quirúrgico de primera línea para la fisura anal crónica con hipertonía refractaria a tratamientos tópicos.
Sí, la inyección de toxina botulínica en el esfínter anal puede repetirse cuando su efecto desaparece (generalmente a los 2-4 meses). Si la fisura ha cicatrizado con el primer ciclo, no es necesario repetir. Si la fisura recidiva cuando se recupera el tono del esfínter, puede indicarse un segundo ciclo de toxina botulínica o planificarse la esfinterotomía quirúrgica definitiva.
Sí. La manometría anorrectal previa al procedimiento permite medir con precisión el tono basal y la presión de contracción del esfínter anal, lo que guía la indicación y la intensidad de la dilatación o la dosis de toxina botulínica. La evaluación funcional es especialmente importante en pacientes con trastornos defecatorios complejos, donde el diagnóstico funcional preciso determina el tratamiento más apropiado.
Tenía una fisura anal crónica que me dolía mucho al defecar. El gastroenterólogo me aplicó una inyección de botox en el esfínter. En una semana el dolor desapareció y la fisura cicatrizó en pocas semanas. Un procedimiento muy sencillo que me devolvió la calidad de vida.