El control endoscópico de la hemorragia gastroduodenal es el tratamiento de primera línea para el sangrado digestivo alto originado en el estómago o el duodeno. Las causas más frecuentes son la úlcera péptica (gástrica o duodenal), la gastritis erosiva, las lesiones de Dieulafoy (vasos aberrantes de la submucosa), los tumores gástricos hemorrágicos, los pólipos, y las angiodisplasias.
La endoscopia es la herramienta diagnóstica y terapéutica de elección: en el mismo acto diagnóstico se puede aplicar el tratamiento hemostático. Las técnicas disponibles incluyen la inyección de adrenalina diluida, la coagulación térmica (plasma de argón, coagulación bipolar), la colocación de clips metálicos, el spray hemostático (agente hemostático en polvo), y la combinación de técnicas para los casos más difíciles.
Las guías internacionales establecen que la endoscopia diagnóstico-terapéutica debe realizarse en las primeras 24 horas en el sangrado digestivo alto no variceal, y en las primeras 12 horas en el sangrado de alto riesgo. La tasa de control primario del sangrado con la endoscopia es del 80-90%.
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El control endoscópico de la hemorragia gastroduodenal es el tratamiento de primera línea para el sangrado digestivo alto originado en el estómago o el duodeno. Las causas más frecuentes son la úlcera péptica (gástrica o duodenal), la gastritis erosiva, las lesiones de Dieulafoy (vasos aberrantes de la submucosa), los tumores gástricos hemorrágicos, los pólipos, y las angiodisplasias.
La endoscopia es la herramienta diagnóstica y terapéutica de elección: en el mismo acto diagnóstico se puede aplicar el tratamiento hemostático. Las técnicas disponibles incluyen la inyección de adrenalina diluida, la coagulación térmica (plasma de argón, coagulación bipolar), la colocación de clips metálicos, el spray hemostático (agente hemostático en polvo), y la combinación de técnicas para los casos más difíciles.
Las guías internacionales establecen que la endoscopia diagnóstico-terapéutica debe realizarse en las primeras 24 horas en el sangrado digestivo alto no variceal, y en las primeras 12 horas en el sangrado de alto riesgo. La tasa de control primario del sangrado con la endoscopia es del 80-90%.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: 8 horas sin sólidos; 4 horas sin líquidos.
ANTICOAGULANTES: Informe todos sus medicamentos; pueden requerir ajuste.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO: Sedación impide conducir 12 horas post-procedimiento.
Informar alergias a medicamentos o anestésicos.
Bajo sedación, el endoscopio se introduce hasta el estómago o el duodeno para localizar el punto de sangrado. El gastroenterólogo evalúa el estigma hemorrágico y aplica la técnica más apropiada: inyección de adrenalina en el margen de la lesión, coagulación térmica con plasma de argón o coagulación bipolar, colocación de clips metálicos, o spray hemostático. Se verifica la hemostasia antes de retirar el endoscopio.
Hallazgos y resultado de la hemostasia comunicados al finalizar. Seguimiento hospitalario coordinado con el médico internista/gastroenterólogo.
⚠️ El paciente es responsable de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los resultados.
Consulte INMEDIATAMENTE si presenta:
El estigma hemorrágico es la apariencia visual de la lesión en el endoscopio que predice el riesgo de resangrado. Los de alto riesgo son: sangrado activo, vaso visible no sangrante (proyección pulsátil en la base de la úlcera) y coágulo adherente. Estos estigmas requieren tratamiento endoscópico activo. Los de bajo riesgo (base limpia, mancha plana) tienen baja tasa de resangrado y pueden manejarse con tratamiento médico solo.
En la mayoría de los casos sí, especialmente cuando el sangrado fue significativo o el estigma hemorrágico era de alto riesgo. La hospitalización permite monitoreo de signos vitales, IBP intravenoso, manejo de posibles factores de riesgo (anticoagulantes, AINEs) y una segunda endoscopia de control si el médico lo considera necesario. Los casos de muy bajo riesgo pueden manejarse ambulatoriamente.
Sí, de forma significativa. Los IBP (inhibidores de bomba de protones) en dosis altas intravenosas (esomeprazol o pantoprazol en infusión continua) reducen la acidez gástrica, lo que favorece la formación del coágulo y la cicatrización de la úlcera. Las guías internacionales recomiendan IBP intravenoso de alta dosis en las primeras 72 horas tras la hemostasia endoscópica de úlceras de alto riesgo.
Las dos causas principales de úlcera péptica hemorrágica son la infección por H. pylori (que se debe investigar y erradicar en todo paciente) y el uso de AINEs o aspirina (que dañan la barrera mucosa gástrica). En algunos casos, ambos factores coexisten. La erradicación del H. pylori y la suspensión de AINEs reducen dramáticamente el riesgo de resangrado a largo plazo.
La cirugía se reserva para los casos en que la hemostasia endoscópica no puede lograrse o cuando el sangrado recidiva a pesar de 2 intentos endoscópicos. También puede preferirse la embolización angiográfica (radiología intervencionista) como alternativa a la cirugía en pacientes con alto riesgo quirúrgico. La decisión la toma el equipo multidisciplinario según la evolución clínica.
«Me levantaron las 3 de la mañana vomitando sangre. Llamé a urgencias y me trasladaron de inmediato. El gastroenterólogo hizo la endoscopia temprano en la mañana, encontró la úlcera duodenal sangrante y la selló con clips. Sin cirugía. A los dos días de observación me dieron de alta. El tratamiento de la úlcera y del H. pylori evitó recaídas.»