El cierre endoscópico de perforaciones y fístulas esofágicas es una alternativa mínimamente invasiva a la cirugía convencional para el manejo de defectos de la pared del esófago. Las perforaciones esofágicas pueden ser iatrogénicas (complicación de una endoscopia previa, dilatación o ESD), espontáneas (síndrome de Boerhaave) o secundarias a trauma o enfermedad tumoral. Las fístulas son comunicaciones anómalas entre el esófago y estructuras vecinas (tráquea, pleura, mediastino).
Las técnicas endoscópicas de cierre incluyen: la colocación de clips hemostáticos o over-the-scope clips (OTSC) para defectos pequeños (<2 cm); la inserción de stents esofágicos metálicos autoexpandibles o plásticos para cubrir el defecto y permitir la cicatrización; y la aplicación de adhesivos tisulares o sellantes endoscópicos para perforaciones puntiformes.
El cierre endoscópico es especialmente eficaz para las perforaciones agudas diagnosticadas precozmente, antes de la contaminación mediastínica significativa. En casos de fístulas crónicas o perforaciones tardías con mediastinitis establecida, puede requerirse el manejo combinado endoscópico y quirúrgico.
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El cierre endoscópico de perforaciones y fístulas esofágicas es una alternativa mínimamente invasiva a la cirugía convencional para el manejo de defectos de la pared del esófago. Las perforaciones esofágicas pueden ser iatrogénicas (complicación de una endoscopia previa, dilatación o ESD), espontáneas (síndrome de Boerhaave) o secundarias a trauma o enfermedad tumoral. Las fístulas son comunicaciones anómalas entre el esófago y estructuras vecinas (tráquea, pleura, mediastino).
Las técnicas endoscópicas de cierre incluyen: la colocación de clips hemostáticos o over-the-scope clips (OTSC) para defectos pequeños (<2 cm); la inserción de stents esofágicos metálicos autoexpandibles o plásticos para cubrir el defecto y permitir la cicatrización; y la aplicación de adhesivos tisulares o sellantes endoscópicos para perforaciones puntiformes.
El cierre endoscópico es especialmente eficaz para las perforaciones agudas diagnosticadas precozmente, antes de la contaminación mediastínica significativa. En casos de fístulas crónicas o perforaciones tardías con mediastinitis establecida, puede requerirse el manejo combinado endoscópico y quirúrgico.
AYUNO: 8 horas sin sólidos; 4 horas sin líquidos.
ANTICOAGULANTES: Informe todos sus medicamentos; pueden requerir ajuste.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO: Sedación impide conducir 12 horas post-procedimiento.
Informar alergias a medicamentos o anestésicos.
En urgencias, preparación mínima según estado del paciente. Confirmar TAC torácico/cervical previo para evaluar extensión.
Bajo anestesia, el gastroenterólogo introduce el endoscopio hasta localizar el defecto esofágico. Según el tamaño y características del defecto: para perforaciones pequeñas se colocan clips OTSC (over-the-scope clip) que aproximan los bordes; para defectos mayores se inserta un stent esofágico autoexpandible que cubre el defecto mientras cicatriza. En fístulas se evalúa si es posible la oclusión directa o si se requiere manejo multimodal.
Informe disponible inmediatamente. El seguimiento es hospitalario y coordinado con el equipo de cirugía cuando aplica.
⚠️ El paciente es responsable de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los resultados.
Consulte INMEDIATAMENTE si presenta:
El cierre endoscópico evita la toracotomía o cervicotomía, tiene menor morbilidad perioperatoria, permite una recuperación más rápida y preserva la anatomía esofágica. Sin embargo, solo es apropiado para perforaciones tratadas precozmente (antes de 24-48 horas idealmente) sin contaminación mediastínica severa. En perforaciones tardías o con mediastinitis franca, la cirugía sigue siendo necesaria.
El OTSC (Over-The-Scope Clip) es un dispositivo en forma de trampa de oso que se coloca en el extremo del endoscopio y, al desplegarse, captura y aproxima los bordes del tejido perforado con mucha mayor fuerza que los clips convencionales. Está diseñado para cerrar defectos de hasta 3 cm y tiene tasas de éxito del 85-90% en perforaciones agudas pequeñas a medianas.
Los stents funcionan por exclusión del defecto (cubriéndolo y desviando el flujo de saliva y alimento) más que por cierre directo. Tienen tasas variables de éxito (60-80%) dependiendo del tamaño de la perforación y del tiempo transcurrido. Generalmente se retiran a las 4-8 semanas cuando el tejido ha cicatrizado. En hasta el 30% de los casos puede ser necesario otro procedimiento complementario.
Depende del tipo y la causa de la fístula. Fístulas pequeñas post-radioterapia o post-trauma pueden intentar sellarse endoscópicamente con adhesivos, stents o clips. Fístulas secundarias a tumores activos o de gran tamaño generalmente no son susceptibles de cierre endoscópico definitivo y pueden requerir stents paliativos bilaterales (esofágico y traqueal). La evaluación multidisciplinaria es fundamental.
Se considera éxito cuando el control imagenológico (generalmente TAC o esofagograma con contraste) muestra la resolución completa del defecto sin extravasación de contraste, el paciente está asintomático, puede retomar la alimentación oral y no hay signos de infección mediastínica. La verificación endoscópica directa confirma la cicatrización.
«Me perforé el esófago durante una dilatación. Fue un susto enorme. El equipo reaccionó inmediatamente, me hicieron la endoscopia y cerraron la perforación con clips especiales. Sin cirugía del pecho. En 48 horas ya podía beber líquidos. Jamás imaginé que eso fuera posible sin una operación mayor.»