La ablación endoscópica gástrica es la destrucción de tejido anormal de la mucosa del estómago mediante diferentes fuentes de energía aplicadas desde el endoscopio, sin resección del tejido. Las modalidades más utilizadas son el plasma de argón (APC — Argon Plasma Coagulation), la coagulación bipolar y la ablación con láser.
Las indicaciones de la ablación gástrica incluyen: el tratamiento de lesiones residuales post-mucosectomía (tejido anormal que quedó en los márgenes de la resección), la metaplasia intestinal de alto riesgo en la mucosa gástrica (cuando no es apropiada la resección), las angiodisplasias gástricas hemorrágicas (ablación con APC para destruir los vasos aberrantes), los pólipos hiperplásicos muy pequeños no aptos para polipectomía, y las lesiones del muñón gástrico post-gastrectomía.
El tejido destruido por ablación no se recupera para análisis histopatológico (a diferencia de la resección), por lo que este procedimiento se reserva para lesiones de bajo riesgo o para tejido residual post-resección cuyo diagnóstico histológico ya está establecido.
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La ablación endoscópica gástrica es la destrucción de tejido anormal de la mucosa del estómago mediante diferentes fuentes de energía aplicadas desde el endoscopio, sin resección del tejido. Las modalidades más utilizadas son el plasma de argón (APC — Argon Plasma Coagulation), la coagulación bipolar y la ablación con láser.
Las indicaciones de la ablación gástrica incluyen: el tratamiento de lesiones residuales post-mucosectomía (tejido anormal que quedó en los márgenes de la resección), la metaplasia intestinal de alto riesgo en la mucosa gástrica (cuando no es apropiada la resección), las angiodisplasias gástricas hemorrágicas (ablación con APC para destruir los vasos aberrantes), los pólipos hiperplásicos muy pequeños no aptos para polipectomía, y las lesiones del muñón gástrico post-gastrectomía.
El tejido destruido por ablación no se recupera para análisis histopatológico (a diferencia de la resección), por lo que este procedimiento se reserva para lesiones de bajo riesgo o para tejido residual post-resección cuyo diagnóstico histológico ya está establecido.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: 8 horas sin sólidos; 4 horas sin líquidos.
ANTICOAGULANTES: Informe todos sus medicamentos; pueden requerir ajuste.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO: Sedación impide conducir 12 horas post-procedimiento.
Informar alergias a medicamentos o anestésicos.
Bajo sedación, el endoscopio se introduce hasta el estómago. El gastroenterólogo aplica la sonda de ablación (de plasma de argón, coagulación bipolar u otro) directamente sobre el tejido anormal. La ablación se realiza en pasadas sistemáticas hasta destruir completamente el tejido objetivo. Se verifica la ausencia de tejido residual y de complicaciones hemostáticas.
Hallazgos comunicados al finalizar. Informe disponible el mismo día. Las biopsias de tejido residual (si se tomaron) del laboratorio de patología estarán en 6-14 días hábiles.
⚠️ El paciente es responsable de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los resultados.
Consulte de urgencia si presenta:
La resección extirpa el tejido anormal para análisis histopatológico (mucosectomía, polipectomía), lo que permite el diagnóstico definitivo. La ablación destruye el tejido in situ sin recuperar muestra: tiene la ventaja de ser más sencilla y rápida, pero la desventaja de no proporcionar diagnóstico histológico. Por eso la ablación se reserva para lesiones de bajo riesgo o cuyo diagnóstico ya está establecido.
Sí, el plasma de argón (APC) es la técnica de elección para el tratamiento de angiodisplasias gástricas. Produce una coagulación superficial y uniforme de los vasos aberrantes con bajo riesgo de perforación. En angiodisplasias múltiples pueden requerirse varias sesiones para tratar todas las lesiones y controlar el sangrado a largo plazo.
Sí, en muchos casos. Si la endoscopia de vigilancia detecta tejido anormal residual en el sitio de una mucosectomía previa, puede ablacionarse con APC o coagulación bipolar como alternativa a una nueva resección. Sin embargo, si el tejido residual sugiere displasia de alto grado o cáncer, es preferible la re-resección para obtener confirmación histopatológica.
Depende del tipo y la extensión del tejido a tratar. Para angiodisplasias individuales, generalmente 1-2 sesiones son suficientes. Para metaplasia intestinal extensa, puede requerirse tratamiento en varias sesiones o combinado con otros enfoques. El seguimiento endoscópico posterior evalúa la respuesta y determina si se necesitan sesiones adicionales.
La estenosis gástrica post-ablación es menos frecuente que la esofágica, ya que el estómago tiene mayor capacidad de cicatrización sin estrechez. Sin embargo, en ablaciones extensas de zonas del antro o del píloro (que tienen menor diámetro relativo), puede producirse una estenosis tardía. El gastroenterólogo ajusta la extensión de la ablación para reducir este riesgo.
«Las angiodisplasias en el estómago me producían anemia crónica por sangrado. El gastroenterólogo las trató con plasma de argón en dos sesiones. En cada sesión, el procedimiento fue ambulatorio y sin complicaciones. La hemoglobina se normalizó y no he necesitado más transfusiones. El seguimiento endoscópico anual confirma que las lesiones tratadas no volvieron.»