La ablación endoscópica de lesiones del intestino grueso consiste en la destrucción de tejido anormal de la mucosa del colon o el recto mediante fuentes de energía aplicadas directamente desde el endoscopio, sin resección del tejido. La técnica más empleada es el plasma de argón (APC), seguida de la coagulación bipolar y el láser.
Las principales indicaciones de la ablación colónica son: el tratamiento de angiodisplasias de colon hemorrágicas (malformaciones vasculares frecuentes en pacientes mayores y en pacientes con estenosis aórtica o insuficiencia renal), la destrucción de tejido adenomatoso residual en la cicatriz post-EMR o post-ESD cuando el volumen de tejido residual es pequeño y de bajo riesgo, y el tratamiento de lesiones serradas planas de pequeño tamaño no resecables con asa.
La ablación es especialmente útil para angiodisplasias múltiples distribuidas por varios segmentos del colon, donde la resección de cada lesión individual sería técnicamente inviable o innecesariamente agresiva. El procedimiento puede realizarse en la misma colonoscopia diagnóstica cuando se identifican las lesiones.
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La ablación endoscópica de lesiones del intestino grueso consiste en la destrucción de tejido anormal de la mucosa del colon o el recto mediante fuentes de energía aplicadas directamente desde el endoscopio, sin resección del tejido. La técnica más empleada es el plasma de argón (APC), seguida de la coagulación bipolar y el láser.
Las principales indicaciones de la ablación colónica son: el tratamiento de angiodisplasias de colon hemorrágicas (malformaciones vasculares frecuentes en pacientes mayores y en pacientes con estenosis aórtica o insuficiencia renal), la destrucción de tejido adenomatoso residual en la cicatriz post-EMR o post-ESD cuando el volumen de tejido residual es pequeño y de bajo riesgo, y el tratamiento de lesiones serradas planas de pequeño tamaño no resecables con asa.
La ablación es especialmente útil para angiodisplasias múltiples distribuidas por varios segmentos del colon, donde la resección de cada lesión individual sería técnicamente inviable o innecesariamente agresiva. El procedimiento puede realizarse en la misma colonoscopia diagnóstica cuando se identifican las lesiones.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
PREPARACIÓN LAXANTE COMPLETA el día anterior (polietilenglicol según esquema).
DIETA: Baja en residuos 2 días antes; solo líquidos el día anterior.
Suspender hierro oral 5 días antes; anticoagulantes según indicación.
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO.
Con el paciente sedado, el colonoscopio avanza identificando todas las lesiones a tratar. El gastroenterólogo aplica la sonda de ablación (APC u otro) directamente sobre el tejido anormal, destruyéndolo con pasadas cortas y controladas. Se tratan todas las lesiones accesibles. Se verifica la ausencia de sangrado activo al finalizar.
El médico informa los hallazgos y el tratamiento realizado al finalizar. Informe disponible el mismo día.
⚠️ El paciente es responsable de reclamar los resultados de patología en el laboratorio de patología en el tiempo indicado, y de solicitar la consulta de control para su entrega e interpretación.
Consulte de urgencia si presenta:
Depende del número y la distribución de las lesiones. Las angiodisplasias únicas o en pequeño número generalmente se controlan en 1-2 sesiones. Las angiodisplasias múltiples y distribuidas por varios segmentos pueden requerir varias sesiones y tratamiento seriado. En algunos pacientes el tratamiento de base (corrección de la anemia, ajuste de anticoagulación) es igualmente importante.
La perforación post-APC es poco frecuente si se realiza con la técnica correcta. El plasma de argón produce una coagulación superficial de penetración limitada, lo que reduce el riesgo comparado con otras formas de energía. El riesgo es mayor en el colon derecho (pared más delgada) y en zonas de cicatriz post-resección previa.
La ablación destruye el tejido sin recuperarlo para análisis, por lo que no proporciona diagnóstico histopatológico. Por ello se reserva para lesiones de bajo riesgo (angiodisplasias, tejido residual de bajo grado ya diagnosticado) donde el diagnóstico ya está establecido. Cuando la naturaleza histológica de la lesión es incierta o cuando hay sospecha de displasia o malignidad, se prefiere la resección.
Sí. Las angiodisplasias son una manifestación de una tendencia vascular anormal que puede persistir con el tiempo, especialmente en pacientes con factores predisponentes (insuficiencia renal, estenosis aórtica, anticoagulación crónica). El seguimiento endoscópico periódico y el control de los factores predisponentes son fundamentales para reducir la recurrencia.
Sí. Es frecuente realizar polipectomías de lesiones pediculadas o sésiles resecables con asa, y ablacionar con APC las angiodisplasias y las lesiones planas pequeñas en la misma sesión de colonoscopia. La combinación de técnicas en una sola sesión maximiza la eficacia terapéutica y evita procedimientos adicionales.
«Tenía anemia crónica por angiodisplasias en el colon. En dos sesiones de colonoscopia el gastroenterólogo las trató con plasma de argón. La hemoglobina se normalizó y no necesité más transfusiones. El tratamiento fue ambulatorio y sin complicaciones en ambas ocasiones.»