La manometría esofágica de alta resolución con impedanciometría (HRM-MII, por sus siglas en inglés) es el estudio funcional más completo disponible para la evaluación del esófago. Combina en un solo procedimiento la manometría de alta resolución —que mide las presiones y la coordinación muscular del esófago— con la impedanciometría, que detecta el movimiento del bolo (alimento o líquido) a través del esófago mediante cambios en la resistencia eléctrica entre pares de electrodos distribuidos en la sonda.
Esta combinación ofrece una ventaja diagnóstica fundamental: mientras la manometría evalúa la función muscular del esófago, la impedanciometría revela si esa función es suficiente para transportar eficientemente el bolo desde la boca hasta el estómago. Esto permite identificar el llamado tránsito de bolo fallido o deficiente, que puede ocurrir incluso en pacientes con manometría aparentemente normal, y es una causa frecuente de disfagia o sensación de alimento atascado.
Basándose en la Clasificación de Chicago v4.0, el estudio HRM-MII permite un diagnóstico más preciso y completo de los trastornos de la motilidad esofágica, con implicaciones directas en la selección del tratamiento más apropiado. Es especialmente valioso en la evaluación de pacientes con disfagia persistente, ERGE refractaria, dolor torácico no cardíaco y en la evaluación funcional previo a cirugía esofágica o antirreflujo.
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La manometría esofágica de alta resolución con impedanciometría (HRM-MII, por sus siglas en inglés) es el estudio funcional más completo disponible para la evaluación del esófago. Combina en un solo procedimiento la manometría de alta resolución —que mide las presiones y la coordinación muscular del esófago— con la impedanciometría, que detecta el movimiento del bolo (alimento o líquido) a través del esófago mediante cambios en la resistencia eléctrica entre pares de electrodos distribuidos en la sonda.
Esta combinación ofrece una ventaja diagnóstica fundamental: mientras la manometría evalúa la función muscular del esófago, la impedanciometría revela si esa función es suficiente para transportar eficientemente el bolo desde la boca hasta el estómago. Esto permite identificar el llamado tránsito de bolo fallido o deficiente, que puede ocurrir incluso en pacientes con manometría aparentemente normal, y es una causa frecuente de disfagia o sensación de alimento atascado.
Basándose en la Clasificación de Chicago v4.0, el estudio HRM-MII permite un diagnóstico más preciso y completo de los trastornos de la motilidad esofágica, con implicaciones directas en la selección del tratamiento más apropiado. Es especialmente valioso en la evaluación de pacientes con disfagia persistente, ERGE refractaria, dolor torácico no cardíaco y en la evaluación funcional previo a cirugía esofágica o antirreflujo.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: 12 horas completas (sólidos) y 4 horas (líquidos).
Suspender procinéticos, relajantes musculares, nitratos, bloqueadores de calcio y opioides 48-72 horas antes, según indicación médica.
Suspender IBP si el médico lo indicó para la evaluación del reflujo concomitante.
No fumar el día del procedimiento.
El procedimiento se realiza SIN sedación; el paciente debe estar alerta para tragar durante el estudio.
Informar dispositivos implantados (marcapasos) al médico.
Se aplica anestesia tópica nasal. Se introduce la sonda HRM-MII (ligeramente más gruesa que la de manometría estándar, por los electrodos de impedancia) por la nariz hasta el estómago. El paciente realiza degluciones de agua en posición supina y erecta, y de alimentos semisólidos si el protocolo lo requiere. Los sensores registran simultáneamente las presiones (manometría) y los cambios de resistencia eléctrica (tránsito del bolo). Duración: 40 a 60 minutos.
No hay restricciones post-procedimiento. Puede retomar sus actividades y alimentación normales de forma inmediata. Puede sentir leve irritación nasal o faríngea transitoria. Si siente molestia nasal, puede usar solución salina nasal para aliviarla.
Los datos se registran durante el estudio. El análisis completo de HRM-MII, que requiere revisión detallada por el especialista en motilidad, estará disponible en 1 a 5 días hábiles. El informe integrará los hallazgos de manometría e impedanciometría según la Clasificación de Chicago v4.0. El médico explicará los resultados en la consulta de seguimiento.
⚠️ El paciente es responsable de reclamar sus resultados en el tiempo indicado, y de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los mismos.
La manometría sola evalúa exclusivamente las presiones y la coordinación muscular del esófago. La impedanciometría añadida registra simultáneamente el tránsito del bolo (alimento o líquido) a través del esófago, detectando si la función muscular es suficiente para mover efectivamente el contenido hacia el estómago. Esta información adicional es crucial en pacientes con disfagia donde la manometría puede parecer normal pero el tránsito del bolo es deficiente, algo que solo la impedanciometría puede detectar.
La HRM-MII está indicada cuando se necesita evaluar no solo la función muscular sino también el transporte real del bolo, especialmente en: disfagia de causa funcional no aclarada, casos donde la manometría convencional es normal o equívoca, evaluación detallada pre o post-quirúrgica (POEM, fundoplicatura), y casos complejos donde el especialista necesita información sobre el clearance esofágico para tomar decisiones terapéuticas precisas.
La sonda HRM-MII es algo más gruesa que la sonda de manometría estándar, lo que puede hacer la introducción ligeramente más molesta. Sin embargo, el protocolo de preparación con anestesia tópica nasal es el mismo, y una vez posicionada la sonda, el procedimiento es bien tolerado. La mayor duración (40-60 minutos vs. 20 minutos de la manometría sola) es el principal cambio que el paciente percibe.
El análisis de la manometría con impedanciometría es más complejo que el de la manometría sola, ya que requiere revisar tanto las curvas de presión como las trayectorias de impedancia del bolo en cada deglución. El informe diagnóstico estará disponible entre 1 y 5 días hábiles. Se programa una consulta de revisión de resultados en la que el especialista en motilidad explica los hallazgos y sus implicaciones para el tratamiento.
La HRM-MII utiliza corrientes eléctricas de baja intensidad para medir la impedanciometría. En pacientes con marcapasos u otros dispositivos cardíacos implantados, debe consultarse específicamente con el cardiólogo sobre la compatibilidad del procedimiento, ya que las corrientes de impedancia, aunque mínimas, pueden interferir con algunos dispositivos. El gastroenterólogo y el cardiólogo evaluarán conjuntamente el riesgo-beneficio en cada caso.
Tenía disfagia hace meses y la endoscopia no explicaba nada. El gastroenterólogo me pidió la manometría con impedanciometría. Al ver el resultado me explicó que mi músculo esofágico se contraía bien en presión pero el bolo no pasaba eficientemente. Eso que la manometría normal no hubiera detectado, este examen más completo lo mostró claramente. Con ese diagnóstico preciso pude empezar el tratamiento correcto.