La ligadura endoscópica de várices (LEV) es el procedimiento endoscópico de referencia para el tratamiento de las várices esofágicas. Consiste en la colocación de pequeñas bandas elásticas (ligaduras) directamente sobre cada variz utilizando un dispositivo adaptado al extremo del endoscopio, que aspira la variz e implanta la banda elástica en su base, estrangulando el flujo sanguíneo y produciendo su trombosis y fibrosis progresiva hasta que la variz desaparece.
El consenso Baveno VII (2022) y las principales guías internacionales posicionan la LEV como la primera línea del tratamiento endoscópico de las várices esofágicas, tanto para el control del sangrado variceal agudo (en combinación con medicación vasoactiva) como para la prevención secundaria del resangrado y la profilaxis primaria en várices de alto riesgo.
Las ventajas de la LEV sobre la escleroterapia incluyen menor tasa de complicaciones (especialmente ulceraciones y estenosis esofágicas), menos sesiones necesarias para la erradicación y mayor tasa de erradicación completa. La colocación de las bandas es rápida y el procedimiento habitualmente se completa en menos de 30 minutos por sesión.
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La ligadura endoscópica de várices (LEV) es el procedimiento endoscópico de referencia para el tratamiento de las várices esofágicas. Consiste en la colocación de pequeñas bandas elásticas (ligaduras) directamente sobre cada variz utilizando un dispositivo adaptado al extremo del endoscopio, que aspira la variz e implanta la banda elástica en su base, estrangulando el flujo sanguíneo y produciendo su trombosis y fibrosis progresiva hasta que la variz desaparece.
El consenso Baveno VII (2022) y las principales guías internacionales posicionan la LEV como la primera línea del tratamiento endoscópico de las várices esofágicas, tanto para el control del sangrado variceal agudo (en combinación con medicación vasoactiva) como para la prevención secundaria del resangrado y la profilaxis primaria en várices de alto riesgo.
Las ventajas de la LEV sobre la escleroterapia incluyen menor tasa de complicaciones (especialmente ulceraciones y estenosis esofágicas), menos sesiones necesarias para la erradicación y mayor tasa de erradicación completa. La colocación de las bandas es rápida y el procedimiento habitualmente se completa en menos de 30 minutos por sesión.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
AYUNO: 8 horas sin sólidos; 4 horas sin líquidos.
NO suspender betabloqueantes sin indicación médica explícita.
Traer resultados de laboratorio recientes (hemograma, coagulación, función hepática).
ACOMPAÑANTE OBLIGATORIO.
Bajo sedación, se coloca en el extremo del endoscopio el dispositivo cargador de bandas. El gastroenterólogo identifica las várices y las aspira una a una dentro del capuchón del dispositivo, disparando la banda elástica sobre la base de cada variz. Se colocan entre 4 y 10 bandas por sesión. El tejido estrangulado se necrosa y cae en los siguientes días dejando una pequeña úlcera superficial que cicatriza.
Los hallazgos y el número de bandas colocadas se comentan al finalizar. Informe disponible el mismo día. La siguiente sesión de LEV se programa generalmente en 3-4 semanas hasta lograr la erradicación completa.
⚠️ El paciente es responsable de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los resultados.
Consulte INMEDIATAMENTE si presenta:
En promedio se colocan 4-10 bandas por sesión y se requieren entre 2 y 4 sesiones espaciadas cada 3-4 semanas para lograr la erradicación completa. Después de la erradicación, se realizan endoscopias de vigilancia cada 6-12 meses para detectar recurrencia temprana.
Sí. Las úlceras que se forman en los sitios de ligadura pueden sangrar espontáneamente en los 5-14 días siguientes al procedimiento (cuando la escara de tejido necrótico se desprende). El riesgo es del 5-10% y habitualmente se maneja endoscópicamente. Por eso se recomienda dieta blanda los primeros días y evitar medicamentos que aumenten el riesgo de sangrado.
La LEV reduce significativamente el riesgo de resangrado pero no lo elimina por completo. La recurrencia de várices después de la erradicación ocurre en el 30-60% de los pacientes en 1-2 años, por lo que es fundamental el seguimiento endoscópico regular. La combinación con betabloqueantes tiene un efecto sinérgico en la reducción del riesgo.
Sí, y es el tratamiento de elección. En el sangrado variceal agudo, la recomendación del consenso Baveno VII es realizar la endoscopia diagnóstico-terapéutica en las primeras 12 horas del ingreso hospitalario, combinando la LEV con medicación vasoactiva (terlipresina o somatostatina) para el control del sangrado.
Después de la erradicación, no se requiere una dieta especial permanente. Sin embargo, el tratamiento de la enfermedad hepática de base (dieta sin alcohol, baja en sodio en caso de ascitis, etc.) sigue siendo fundamental. El gastroenterólogo o hepatólogo definirá las recomendaciones dietéticas según la causa de su hipertensión portal.
«Tengo cirrosis y me diagnosticaron várices esofágicas grandes. El gastroenterólogo fue muy claro: había que ligarlas antes de que sangraran porque un sangrado así puede ser muy peligroso. Hice 3 sesiones de ligadura con bandas, muy bien toleradas. La última endoscopia de control mostró erradicación completa. Hoy sigo en vigilancia semestral y me siento segura.»