La inserción del balón intragástrico es un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo diseñado para ayudar a pacientes con sobrepeso u obesidad a reducir su peso corporal de forma segura y efectiva. Consiste en la introducción de un balón de silicona especialmente diseñado a través de la boca —sin incisiones ni cirugía— y su posterior llenado con solución salina estéril o gas, hasta ocupar un volumen significativo dentro del estómago. Este dispositivo produce sensación de saciedad temprana con menor cantidad de alimento, lo que facilita la restricción calórica y la modificación de hábitos alimentarios.
El procedimiento se realiza bajo sedación consciente o anestesia general, dura aproximadamente 20 a 30 minutos y el paciente puede regresar a casa el mismo día o con una noche de hospitalización. El balón permanece en el estómago por un período de 6 a 12 meses según el tipo de dispositivo, después del cual es removido mediante un procedimiento endoscópico similar. Los resultados clínicos muestran una pérdida de peso del 10 al 15% del peso corporal total durante el período de permanencia.
El balón intragástrico no actúa de forma aislada: su éxito depende del acompañamiento multidisciplinario con nutricionista y psicóloga durante todo el tiempo que esté colocado, lo que permite establecer los hábitos alimentarios y conductuales necesarios para mantener los resultados una vez que sea retirado.
Particular
La inserción del balón intragástrico es un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo diseñado para ayudar a pacientes con sobrepeso u obesidad a reducir su peso corporal de forma segura y efectiva. Consiste en la introducción de un balón de silicona especialmente diseñado a través de la boca —sin incisiones ni cirugía— y su posterior llenado con solución salina estéril o gas, hasta ocupar un volumen significativo dentro del estómago. Este dispositivo produce sensación de saciedad temprana con menor cantidad de alimento, lo que facilita la restricción calórica y la modificación de hábitos alimentarios.
El procedimiento se realiza bajo sedación consciente o anestesia general, dura aproximadamente 20 a 30 minutos y el paciente puede regresar a casa el mismo día o con una noche de hospitalización. El balón permanece en el estómago por un período de 6 a 12 meses según el tipo de dispositivo, después del cual es removido mediante un procedimiento endoscópico similar. Los resultados clínicos muestran una pérdida de peso del 10 al 15% del peso corporal total durante el período de permanencia.
El balón intragástrico no actúa de forma aislada: su éxito depende del acompañamiento multidisciplinario con nutricionista y psicóloga durante todo el tiempo que esté colocado, lo que permite establecer los hábitos alimentarios y conductuales necesarios para mantener los resultados una vez que sea retirado.
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
EGD diagnóstica, laboratorios, valoración nutricional y psicológica (requisito).
12 horas completas antes del procedimiento.
El médico iniciará inhibidores de bomba de protones (IBP) antes de la colocación para proteger la mucosa gástrica.
Suspender anticoagulantes según instrucción médica.
Para el regreso a casa.
Organizar los primeros 3-5 días de reposo relativo en casa, con disponibilidad de líquidos y medicación para náuseas.
Con el paciente sedado, se introduce el balón desinflado a través de la boca hasta el estómago mediante un endoscopio. Una vez en posición correcta, se llena según criterio médico con solución salina estéril coloreada con azul de metileno (para detectar fuga). Se confirma la correcta posición antes de retirar el endoscopio. Duración total: 30 minutos.
El médico confirmará la correcta colocación al finalizar el procedimiento. Recibirá informe con imágenes endoscópicas. El seguimiento de evolución (peso, laboratorios, síntomas) se realiza mensualmente. Al término del período indicado (6-12 meses), se programará la extracción del balón.
⚠️ El paciente es responsable de reclamar sus resultados de patología en el tiempo indicado, y de solicitar la consulta de control o seguimiento para la entrega e interpretación de los mismos.
Comuníquese de urgencia si presenta:
Sí, los primeros 3 a 5 días son los más difíciles: es normal sentir náuseas, vómitos y molestias abdominales mientras el cuerpo se adapta al balón. Estos síntomas se controlan efectivamente con medicación (antieméticos e IBP) que se prescribe desde antes del procedimiento. La gran mayoría de los pacientes superan esta etapa sin complicaciones y mejoran rápidamente a partir del tercer o cuarto día.
El tiempo de permanencia depende del tipo de balón: los más comunes permanecen entre 6 y 12 meses. El médico definirá la duración óptima para su caso. Al cumplir el período indicado, el balón se retira de forma obligatoria mediante endoscopia para evitar complicaciones como deflación espontánea o obstrucción intestinal. La extracción es un procedimiento similar al de inserción, de corta duración y bajo sedación.
El riesgo de recuperar el peso existe si no se han consolidado los cambios de hábitos durante los meses del balón. Por eso el programa incluye acompañamiento nutricional y psicológico durante todo el período: el objetivo no es solo perder peso mientras el balón está, sino establecer una nueva relación con la comida que se mantenga después de su extracción. Los pacientes que cumplen el seguimiento multidisciplinario tienen significativamente mejores resultados a largo plazo.
El balón está indicado para pacientes con IMC entre 27 y 40 kg/m² con comorbilidades metabólicas o entre 30 y 40 kg/m² sin ellas. No es adecuado para personas con IMC muy elevado (donde la gastroplastia o cirugía bariátrica pueden ser más efectivas), ni para pacientes con antecedentes de cirugía gástrica previa, hernia hiatal grande, úlceras activas, enfermedades inflamatorias del esófago o trastornos de conducta alimentaria activos no tratados. La evaluación médica previa determina la idoneidad.
No. La inserción se realiza bajo sedación consciente o anestesia general, por lo que el paciente no siente nada durante el procedimiento. El malestar ocurre en los días posteriores, mientras el cuerpo se adapta al balón en el estómago, y se maneja efectivamente con medicación prescrita por el médico. A partir de la primera semana, la gran mayoría de los pacientes refieren tolerancia aceptable y retoman actividades normales.
Los primeros 4 días fueron difíciles, no voy a mentir. Náuseas, malestar. Pero a partir de la primera semana todo cambió. Aprendí a comer de verdad: pocas cantidades, masticar bien, sin saltarme comidas. Con el seguimiento de la nutricionista y la psicóloga, bajé 12 kilos en 6 meses. Lo mejor fue que cuando me retiraron el balón, ya había cambiado mis hábitos y seguí bajando.