«La consulta de primera vez por Nutrición y Dietética de nuestra Unidad Metabólica está diseñada para pacientes que requieren una evaluación nutricional clínica especializada, en el contexto de una condición gastrointestinal o metabólica diagnosticada o en estudio. A diferencia de una consulta nutricional convencional, esta valoración se realiza de forma integrada con el equipo de gastroenterología y endoscopia digestiva, lo que permite un abordaje coherente con el diagnóstico y tratamiento médico del paciente.
Durante esta primera consulta, la nutricionista realiza una evaluación completa del estado nutricional: anamnesis alimentaria detallada, valoración antropométrica (peso, talla, composición corporal), análisis de hábitos y patrones de consumo, identificación de intolerancias o alergias alimentarias, y revisión de síntomas gastrointestinales relacionados con la alimentación como distensión, dolor abdominal postprandial, diarrea, estreñimiento o náuseas. Con base en esta información y en el diagnóstico del especialista en gastroenterología, se establece un plan de alimentación terapéutico personalizado.
Esta consulta es el punto de partida para el manejo nutricional de condiciones como el síndrome de intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal, el hígado graso, la desnutrición, los trastornos de conducta alimentaria, la obesidad, el síndrome de malabsorción, las intolerancias al gluten o a la lactosa, y otras patologías digestivas en las que la alimentación es un pilar fundamental del tratamiento.»
Particular.
«La consulta de primera vez por Nutrición y Dietética de nuestra Unidad Metabólica está diseñada para pacientes que requieren una evaluación nutricional clínica especializada, en el contexto de una condición gastrointestinal o metabólica diagnosticada o en estudio. A diferencia de una consulta nutricional convencional, esta valoración se realiza de forma integrada con el equipo de gastroenterología y endoscopia digestiva, lo que permite un abordaje coherente con el diagnóstico y tratamiento médico del paciente.
Durante esta primera consulta, la nutricionista realiza una evaluación completa del estado nutricional: anamnesis alimentaria detallada, valoración antropométrica (peso, talla, composición corporal), análisis de hábitos y patrones de consumo, identificación de intolerancias o alergias alimentarias, y revisión de síntomas gastrointestinales relacionados con la alimentación como distensión, dolor abdominal postprandial, diarrea, estreñimiento o náuseas. Con base en esta información y en el diagnóstico del especialista en gastroenterología, se establece un plan de alimentación terapéutico personalizado.
Esta consulta es el punto de partida para el manejo nutricional de condiciones como el síndrome de intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal, el hígado graso, la desnutrición, los trastornos de conducta alimentaria, la obesidad, el síndrome de malabsorción, las intolerancias al gluten o a la lactosa, y otras patologías digestivas en las que la alimentación es un pilar fundamental del tratamiento.»
Especialistas certificados con décadas de experiencia en endoscopia digestiva y terapéutica.
Llevar la orden de remisión o resumen clínico del gastroenterólogo que refirió al paciente.
Traer exámenes de laboratorio recientes: hemograma, glicemia, perfil lipídico, función hepática, niveles de vitaminas y minerales si los tiene.
Registrar durante 2-3 días previos todo lo que consume (alimentos, bebidas, horarios y cantidades): esto facilita el análisis del patrón alimentario.
Llevar lista de medicamentos y suplementos actuales.
Usar ropa cómoda: se realizará valoración antropométrica (peso, talla, medidas).
Tu gastroenterólogo te remitió a nutrición porque la alimentación tiene un impacto directo en tu condición digestiva. En enfermedades como el síndrome de intestino irritable, el hígado graso, la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad celíaca o el reflujo, el tipo de alimentos que consumes, la frecuencia de las comidas y la forma en que te alimentas pueden mejorar o empeorar los síntomas. La nutricionista diseñará un plan alimentario terapéutico ajustado a tu diagnóstico para potenciar los resultados del tratamiento médico.
Esta consulta está especializada en nutrición clínica digestiva y metabólica. Mientras que una consulta nutricional convencional se enfoca principalmente en el peso o la dieta general, nuestra nutricionista trabaja de forma articulada con el diagnóstico gastroenterológico del paciente, conoce las interacciones entre los alimentos y las enfermedades digestivas, y adapta el plan de alimentación a las restricciones y necesidades específicas de cada patología. Esto garantiza que la dieta apoye, y no contradiga, el tratamiento médico.
No necesariamente. Los cambios en la alimentación se proponen de forma progresiva y realista, teniendo en cuenta tus hábitos actuales, tus preferencias, tu contexto cultural y social, y la tolerancia a los cambios. El objetivo es que el plan alimentario sea sostenible a largo plazo, no una dieta restrictiva temporal. En la primera consulta se identifican los ajustes prioritarios según tu condición clínica y se comienza con los cambios de mayor impacto en tus síntomas y bienestar.
Sí. Nuestra nutricionista tiene experiencia en el manejo de trastornos de conducta alimentaria (TCA) como la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón y la ortorexia, especialmente cuando se presentan junto con síntomas gastrointestinales. El abordaje es siempre coordinado con el equipo de psicología, ya que estos trastornos requieren atención simultánea de ambas disciplinas para lograr una recuperación integral y duradera.
La frecuencia depende de la condición clínica y la fase del tratamiento. En la primera etapa, especialmente en pacientes con condiciones digestivas activas o trastornos de conducta alimentaria, las consultas suelen ser cada 2 a 4 semanas. A medida que el paciente avanza y estabiliza su proceso, se espacian a controles mensuales o bimestrales. La nutricionista establecerá el calendario de seguimiento más adecuado al finalizar la primera consulta.
«Tenía años con distensión abdominal, diarrea y malestar después de comer, y mi gastroenterólogo me mandó a nutrición. No tenía ni idea de que lo que comía tenía tanto que ver con todo lo que sentía. La nutricionista me hizo una evaluación muy completa, identificó que tenía intolerancia al gluten y me diseñó un plan adaptado a mi vida. En tres semanas mis síntomas mejoraron muchísimo. Ojalá hubiera venido antes, me ahorré años de sufrimiento innecesario.»