Una vida sin vesícula

Cada vez son más las mujeres  que deben someterse a una ‘colecistectomía’ o extirpación de la vesícula biliar. Si eres una de ellas, debes hacer algunos cambios en tu alimentación.

El  gastroenterólogo Carlos García Reinoso explica que la extirpación de este pequeño órgano se realiza para evitar las consecuencias de los cálculos o piedras, como las colecistitis (inflamación de las paredes de la vesícula) y pancreatitis (inflamación del páncreas).

 

“Si la cirugía se hace mediante laparoscopía, el paciente puede realizar ejercicio a la semana, pero si es en forma abierta, tendrá que esperar como mínimo tres meses”, advierte el especialista.

La función de la vesícula es almacenar y concentrar la bilis segregada por el hígado hasta ser requerida por la digestión.

Es que cada vez que se come algo, la segregación de bilis  se activa, sobre todo si se trata de grasa.
Extraída la vesícula, la bilis (líquido color pardo-verduzco) fluirá directamente del hígado hacia el intestino delgado.

Las grasas y carnes, alimentos de difícil digestión, no pueden ser emulsionados con la bilis para facilitar su digestión, absorción y movimientos intestinales para su pronta evacuación, lo cual provoca que el alimento permanezca por más tiempo en los intestinos.

De ahí la importancia de que en adelante selecciones mejor tu dieta y renuncies a lo grasoso.
La médico nutricionista Silvia Cáceres aconseja a las personas que ya no tienen vesícula no ingerir grasa y tener comidas saludables que contengan más frutas y vegetales, pollo magro y lo más importante, que todo sea fresco.

Para facilitar la digestión lo mejor es realizar más comidas al día y más ligeras, de manera que el hígado, estómago e intestinos tengan el tiempo de asimilar y absorber el alimento y eliminar el desecho.

Las frutas deberán comerse solas, con el estómago vacío  y esperar unos 20 minutos a que se digieran para comer otra cosa.

De esta forma se mantendrá al intestino muy limpio y purificado. No olvidar beber suficiente agua, al menos dos litros al día.

Lo ideal sería no comer mucha carne roja, frituras, productos procesados, comida chatarra, embutidos, leche de vaca, quesos, yogur industrial, azúcar refinada y harinas blancas y sus derivados.

Si comes pollo o pescado procura no freírlo. Prefiérelo asado y con un plato de verdura fresca.
Dentro del grupo de vegetales incluye germinados y verduras semicocidas sin sal ni mantequilla. Los jugos de frutas son estupendos, pues son de fácil absorción.

Las mejores frutas para ti son la papaya, manzana, uvas, naranja, melón, ciruelas, durazno y peras. La linaza es una semilla muy efectiva para evitar el estreñimiento y mantener el intestino saludable. Los cereales integrales te caen de maravilla. Sustituye la leche de vaca por leches vegetales, como la de soya, almendras o arroz, muy nutritivas y ricas en calcio.

Incluye el aceite de oliva en tu dieta, es rico en nutrientes y mantendrá tu estómago funcionando de forma eficiente. Evita beber gaseosas y alcohol. Mastica adecuadamente y come despacio.

García hace hincapié en los medicamentos que contengan bilis para facilitar la digestión. Esto lo suministrará el médico.

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