Los cálculos en la vesícula

Muchas personas piensan que ellos únicamente se forman en los riñones, pero lo cierto es que también pueden hacerlo en la vesícula. Esta última es un órgano en forma de bolsa en el que la bilis, una sustancia producida por el hígado, se concentra para ser expulsada al intestino con el fin de ayudar al metabolismo de las grasas.

Los cálculos son depósitos de cristales que se agregan uno a otro dentro de la vesícula. La gran mayoría son de cristales de colesterol que se forman por múltiples razones, entre ellas porque la bilis se encuentra muy saturada de aquella sustancia , dice Fernando Sierra, jefe de Gastroenterología de la Fundación Santa Fe.

 

Síntomas Los cálculos pueden no presentar problemas al comienzo. Pero cuando empiezan a agrandarse pueden aparecer las complicaciones.

En ocasiones pueden pasar a la vía que conduce la bilis desde el hígado hasta el intestino, conocida como colédoco, y obstruirla.

Los síntomas son variables. Es posible que el paciente no sienta nada y que el problema se descubra mediante un examen de rutina, como una ecografía de abdomen.

En otros casos se pueden presentar dolores intensos. Es un dolor tipo cólico, en la parte superior derecha del abdomen, que se puede irradiar a la espalda o al hombro. Está asociado con nauseas, vómito e intolerancia a comidas grasas. Cuando los cálculos pasan a la vía biliar puede presentarse, además, fiebre, escalofrío, color amarillo en los ojos y orina oscura , dice Mario Rey Ferro, jefe del Servicio de Gastroenterología y Endoscopia de la Clínica Palermo.

No es cierto que los cálculos en la vesícula produzcan mal aliento, peladuras en las manos, brotes o flatulencia (gases). Estos síntomas, aseguran los especialistas, pueden deberse a otros problemas gastrointestinales pero no a cálculos o males en el hígado.

La solución Actualmente los cálculos no representan el dolor de cabeza de otros tiempos, ya que no requieren de grandes cirugías, largos días de recuperación e incapacidad. Los procedimientos para extraerlos no dejan rastros como cicatrices profundas.

El tratamiento depende de la ubicación de los cálculos (ya sea en la vesícula, en el colédoco o en ambas partes), y de si hay o no síntomas.

Los cálculos sin síntomas no se tratan, solo se observan. De ellos, aproximadamente solo un 18 por ciento producen dolor en el transcurso de la vida de la persona , dice Rey.

Para los cálculos con síntomas lo mejor es sacar la vesícula. Actualmente esto se hace por laparoscopia, un método que consiste en extraerla a través de un pequeño orificio en el abdomen, sin dejar cicatrices grandes (ver gráfico). La intervención requiere un periodo mínimo de hospitalización, dura poco tiempo y hay una recuperación rápida , dice Sierra.

Pero no todas las intervenciones se hacen por medio de está técnica. Hay excepciones, como cuando la vesícula está muy inflamada. En este caso se puede recurrir a la cirugía abierta, según el criterio del especialista.

Si los cálculos están en el colédoco, el tratamiento ideal es la extracción por medio de una técnica llamada colangiografía retrógrada endoscópica , que consiste en introducir por la boca un endoscopio y avanzar hasta el sitio por donde sale la bilis al intestino. A través de este se captura el cálculo, mediante unos alambres especiales en forma de canastilla. Luego se pulveriza y se saca al duodeno en donde posteriormente se elimina por la materia fecal o se recupera por la boca , dice Jesús Rodríguez Fajardo, gastroenterólogo de la Clínica Palermo.

Si los cálculos están en la vesícula y en el colédoco se usan los dos procedimientos. Se extraen los cálculos del colédoco mediante endoscopia y posteriormente se extraen la vesícula y los cálculos por laparoscopia, con un tiempo de hospitalización de tres días , dice Rodríguez.

Es raro que después de la extracción de la vesícula vuelvan a aparecer los cálculos.

Buenos cálculos Aunque no existen estadísticas exactas, se estima que más o menos entre el 10 y el 15 por ciento de la población colombiana podría desarrollar cálculos.

Generalmente, estos aparecen después de los 40 años de edad pero también los niños pueden llegar a tenerlos.

El tamaño varía entre 0,5 y 2 centímetros, aunque los puede haber más grandes.

Las mujeres son más propensas que los hombres. Esto se debe, entre otras razones, a la multiparidad (muchos partos), por la anticoncepción oral, o por factores genéticos.

Aunque es difícil prevenir su aparición, en ciertas condiciones sí se puede hacer.

He aquí algunos consejos:

  •  Evite la obesidad.
  • En caso de decidir hacer dieta para bajar de peso, asesórese de un médico. La pérdida brusca de peso puede llevar a su aparición.
  • Su especialista puede recomendarle el uso de aspirina, si tiene obesidad y va a seguir una dieta. Esta puede reducir el riesgo.
  • Controle sus niveles de colesterol. No consuma grasas en forma excesiva.
  • Consulte con su médico ante cualquier duda o molestia.

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